La fructosa. Diferentes patologías relacionadas con la fructosa

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La fructosa. Diferentes patologías relacionadas con la fructosa

Esta intolerancia es poco conocida y muy extendida. Son varios los tipos que existen, pero todos tienen en común “no tolerar bien la fructosa”

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un monosacárido o azúcar simple que no se descompone en otros compuestos simples. Para que nuestro organismo pueda utilizarla, es preciso que sea absorbida por las células intestinales y que sea metabolizada en el hígado donde se acumula en forma de glucógeno.

¿Dónde podemos encontrarla?

  • De forma natural en frutas y verdurasfructosa
  • Como componente de la sacarosa (disacárido formado por glucosa y fructosa)
  • Otra fuente de fructosa es el sorbitol que, al ser metabolizado, puede generarla

Las frutas que tienen mayor cantidad son: manzana, ciruela, pera, pasas, uvas, albaricoque seco, cerezas, higos secos… Un factor a tener en cuenta es el grado de maduración: “mientras más madura sea la fruta, más cantidad contiene”

En cuanto a las verduras, hay que tener cuidado con: cebolla, tomate, coles, apio, calabaza, puerro… Las que mejor se digieren: acelgas, espinacas, alcachofas o champiñones.

Patologías asociadas a la fructosa

Si este azúcar nos sienta mal, decimos que somos intolerantes. Pero la realidad es que debemos diferenciar entre diferentes patologías.

  • Malabsorción a la fructosa. Es bastante común. Consiste en un problema para “absorber la fructosa”. La absorción se realiza en el intestino delgado por medio de un “transportador específico”. Si este “transporte” no funciona correctamente, este azúcar no es absorbido y sigue su camino al intestino grueso. Aquí es fermentada por las bacterias intestinales, dando lugar a los síntomas.
    • Intolerancia primaria (malabsorción). Puede deberse a causas genéticas. Existe una disminución de la enzima transportadora a lo largo de la vida.
    • Intolerancia secundaria (malabsorción). Esta puede aparecer a cualquier edad y sin previo aviso. Suele deberse a la existencia de otras enfermedades intestinales (gastroenteritis, enfermedad celiaca, enfermedad inflamatoria intestinal…). Estas otras enfermedades dañan la mucosa intestinal pudiendo afectar a la capacidade de absorción. En este caso y, si el daño no es irreparable, puede ser transitoria.
  • Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) o fructosemia. Es una enfermedad rara debida a un error genético (autosómico recesivo). En este caso el problema no es la absorción, si no la metabolización. Hay un déficit de la enzima necesaria para descomponer las fructosa (aldolasa B). La no metabolización hace que se acumulen “sustancias tóxicas” para el organismo. Si no se corrige, puede dar lugar a ictericia y enfermedad renal y hepática grave.
  • Fructosuria benigna o esencial. Es una enfermedad muy rara, asintomática y no produce daños renales o hepáticos. Se debe a un déficit hepático de fructoquinasa (enzima que ayuda en la metabolización de la fructosa)

fructosaEs importante diferenciar las distintas patologías ya que influye para definir la restricción en la dieta y los azúcares tolerados. Tampoco las consecuencias son las mismas: los pacientes con IHF pueden tener consecuencias muy graves con la ingesta prolongada de fructosa.

 

 

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Detrás de magdaall hay una persona llamada Magdalena. Hace ya casi 3 años que inicié la aventura de dedicarme a productos para alergias e intolerancias alimenticias. Aunque el camino es muy duro, es gratificante aprender cada día un poquito más sobre el tema y poder compartir estos aprendizajes con vosotros. Sólo tengo un objetivo: "ofrecer lo que realmente necesitáis, no otra cosa". Gracias por estar tras la pantalla y deseando conocer vuestras sugerencias y opiniones.

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