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IHF: intolerancia a la fructosa. Enfermedad rara y muy seria

Existen muchísimos casos de intolerancia a la fructosa. Sin embargo, no todos son iguales. La mayoría son casos de malabsorción de la fructosa. Pero hay una patología más seria: intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF)

Qué es la intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF)

La IHF es una enfermedad hereditaria donde la enzima aldolasa B, encargada de degradar la fructosa (en hígado, intestino y riñones), no funciona correctamenteintolerancia a la fructosa

Nos referimos a un error genético en el metabolismo de la fructosa. Es considerada una enfermedad rara que se hereda de padres a hijos (de carácter autosómico recesivo).

En este caso el problema no surge por “problemas” en la absorción de la fructosa. Ésta es absorbida por las células intestinales. Sin embargo, el organismo no es capaz de metabolizarla correctamente (degradarla). Esta falta de metabolización da lugar a la acumulación de un “producto intermedio” tóxico para el organismo. Tal situación da lugar a una serie de síntomas que mejoran con un buen tratamiento dietético.

Es una patología que se mantiene de por vida, siendo diagnosticada en edad temprana.

Sintomatología de esta intolerancia a la fructosa

Los síntomas suelen aparecer con la introducción de la fruta y verdura en la dieta del niño.

Inmediatamente tras la ingestión de fructosa, se manifestará una sintomatología tal como: nauseas, vómitos, sudoración, letargia, alteración hepática aguda…

Si, a pesar de estos primeros síntomas, se sigue consumiendo productos con fructosa (aunque sea en pequeñas cantidades), podemos encontrarnos con: crecimiento insuficiente, alteraciones hepáticas, dificultades de alimentación y vómitos recurrentes.

Como vemos, son unos síntomas muy particulares que pueden cursar, además, con: convulsiones, ictericia, ascitis… Estos síntomas son más graves cuanta menos edad tiene el paciente.intolerancia a la fructosa

Diagnóstico de IHF

Para confirmar el diagnóstico de IHF, contamos con pruebas tales como:

  • Sobrecarga de fructosa (prueba peligrosa)
  • Estudios de actividad de la enzima por medio de biopsias
  • Estudios genéticos.

Tratamiento de la intolerancia a la fructosa (IHF)

El único tratamiento efectivo es seguir una dieta que elimine las fuentes de fructosa, sacarosa y sorbitol. No se debe consumir más de 1-2 gramos de fructosa al día (en sus diferentes formas).

Para seguir una dieta correcta, es necesario conocer qué alimentos contienen esos elementos y leer detenidamente las etiquetas de los productos a consumir (son pocos los productos que se pueden consumir con IHF).

  • Fructosa
    • miel
    • fruta (20-40%). El contenido varia según las condiciones de crecimiento y maduración de las frutas.
    • verduras (1-2%). El contenido también es variable.
    • otros alimentos de origen vegetal
    • como edulcorante en productos dietéticos y para diabéticosintolerancia a la fructosa
    • como excipiente en medicamentos
  • Sacarosa
    • azúcar común (blanco o mereno)
    • productos dulce: galletas, cereales, postres, bollería…
    • algunas frutas (1-12%)
    • algunas verduras (1-6%)
    • componentes de algunos medicamentos infantiles
  • Sorbitol
    • frutas
    • verduras
    • como edulcorante en productos dietéticos

Si se sigue una dieta correcta, la mayoría de los síntomas desaparecerán. Puede persistir la hepatomegalia (aumento patológico del tamaño del hígado) durante meses o años.

Este tipo de dieta suele tener déficit de vitamina C, sería aconsejable tomar suplementos. Tomar una suplementación de ácido fólico podría ser beneficioso. El ácido fólico estimula la actividad de la enzima aldolasa B.

 

 

 

 

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¿Alergia o intolerancia a la leche? Conoce las diferencias

Aunque ya hablamos de la diferencia entre alergia e intolerancia alimenticia, nos encontramos este dilema muy frecuentemente con el tema de la leche. Se siguen confundiendo y entremezclando ambos conceptos: alergia o intolerancia a la leche.

Si bien es verdad que es un alimento con múltiples beneficios para la salud, no es imprescindible (muchos otros alimentos pueden aportarnos nutrientes similares). Lo cierto es que no es nada raro oír: “la leche no me sienta bien“. Pero hay que saber distinguir perfectamente el porqué: ¿no tolero la lactosa o soy alérgico a la proteína de la leche?

Diferencias entre alergia o intolerancia a la leche

Alergia a la lechealergia o intolerancia a la leche

Cuando la leche nos sienta mal porque somos alérgicos, la culpable es la o las proteínas de la leche de vaca (por extensión la de otras especies también: cabra, oveja).

El responsable es el sistema inmunitario que, al detectar como “extraña” esta proteína, reacciona de una manera exagerada provocando lo que conocemos como “reacción alérgica“.

Esta reacción da lugar a una serie de síntomas de manera casi inmediata, que pueden ir desde leves (picores, hinchazón, vómitos), hasta muy graves (anafilaxia). Los síntomas no se centran en el sistema digestivo y pueden afectar a otros sistemas como el respiratorio o la piel.

Su diagnóstico se hace en el servicio de alergología. Tras el diagnóstico, el tratamiento es evitar el consumo de leche y productos lácteos.

Intolerancia a la lactosa

alergia o intolerancia a la lecheSi la leche nos causa problemas por ser intolerantes a la lactosa, la cosa es distinta. Aquí ya no interviene el sistema inmune y el problema está a nivel del sistema digestivo.

La causa es la lactasa. Es una enzima producida en el intestino delgado cuya misión es procesar la lactosa (azúcar de la leche). Al haber un déficit de lactasa, la lactosa pasa al intestino grueso sin procesar. Esa situación provoca una serie de síntomas como hinchazón abdominal, dolores, cansancio, diarrea y flautulencia (síntomas a nivel deigestivo casi exclusivamente).

Existen pruebas para su diagnóstico, pero no es necesario acudir al alergólogo. Sus síntomas son más molestos que graves.

Gracias a la existencia de muchos productos deslactosados (“sin lactosa”), no es necesario prescindir totalmente de la leche y sus derivados en la dieta. Incluso, si la intolerancia es leve, se pueden tolerar pequeñas cantidades de lactosa.

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Intolerancia al sorbitol ¿Qué sabemos sobre esta intolerancia?

Como cualquier otra intolerancia, la intolerancia al sorbitol supone una respuesta (no mediada por el sistema inmune) ante la ingesta de este componente.

Pero, ¿qué es el sorbitol?

Este componente es un polialcohol (azúcar alcohólico) utilizado como edulcorante y también como aditivo (E-420) en la industria alimenticia y farmacéutica. De forma natural puede hallarse en las algas rojas y en frutas (sobre todo de la familia rosaceae: pera, manzana, ciruela, melocotón y albaricoque). De forma industrial, puede obtenerse mediante la modificación química de la glucosa.intolerancia al sorbitol

Está muy relacionado con la intolerancia a la fructosa. Su ingestión conjunta dificulta la absorción de los azúcares. Además, la metabolización del sorbitol en el hígado, puede generar fructosa.

 

Tipos de intolerancia al sorbitol

  1. Intolerancia primaria. Genéticamente puede existir un déficit de la enzima GLUT5 (enzima transportadora del sorbitol). Se desarrollará a lo largo de la vida.
  2. Intolerancia secundaria. Puede derivarse por daño en la mucosa intestinal, ocasionada por otras enfermedades (celiaquia, Crohn…). Puede ser crónica o transitoria.

Cómo se diagnostica la intolerancia al sorbitol

Las pruebas para determinar esta intolerancia, son las mismas que las que se realizan en el caso de la intolerancia a la fructosa:

  • Test de hidrógeno expirado (medición de la cantidad de hidrógeno en aire expirado)
  • Curva glucémica (extracción de sangre tras la administración de distintas cantidades de sorbitol)

Sintomatología

Los síntomas pueden ocurrir, desde los 30 minutos hasta 3-4 horas, tras la ingesta de alimentos con sorbitol.

Son muy parecidos a los de la intolerancia a la fructosa: vómitos, gases, dolor y distensión intestinal y, sobre todo, diarrea.

No suele dar lugar a situaciones de desnutrición. Sin embargo, en casos de alto grado de intolerancia en niños, puede influir en su desarrollo y crecimiento.

Tratamiento y consejosintolerancia al sorbitol

Lo fundamental es seguir una dieta exenta de sorbitol o reducirlo al máximo posible. Para ello es imprescindible leer las etiquetas de los alimentos.

  • Limitar las frutas con mayor contenido en sorbitol
  • Cuidado con los productos “light” (suelen contener sorbitol)
  • No consumir productos que lleven el aditivo E-420
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en fructosa
  • Si la intolerancia es severa, cuidar también los productos cosméticos y medicamentos que lo puedan contener

 

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La malabsorción a la fructosa. Intolerancia infradiagnosticada

La malabsorcion a la fructosa es un tipo de intolerancia muy similar a la intolerancia a la lactosa. Esta intolerancia está más extendida de lo que podamos pensar. Muchos estudios calculan que puede afectar a entre un 40-60% de la población.

En qué consiste la malabsorcion a la fructosa

Esta situación es provocada porque las células intestinales no son capaces de absorber, total o parcialmente, la fructosa

La fructosa ha de ser absorbida en el intestino delgado por diferentes mecanismos. Para ello es necesaria una enzima transportadora específica. Si se produce una alteración de este mecanismo transportador, la fructosa no puede ser absorbida. Por lo tanto, este tipo de azúcar sigue su camino hasta el intestino grueso.

Ya en el intestino grueso, la fructosa es fermentada por las bacterias intestinales dando lugar a los diferentes síntomas de esta intolerancia.

Tiposmalabsorcion a la fructosa

  1. Primaria. También conocida como malabsorción congénita aislada. Se va desarrollando a lo largo de la vida pudiendo tener una causa genética.
  2. Secundaria. A consecuencia de otras enfermedades intestinales que dañan la mucosa intestinal (colon irritable, celiaquia…). Puede ser crónica o reversible.

Síntomas

Como en otras intolerancias a carbohidratos, pequeñas cantidades pueden no presentar sintomatología. También hay que considerar que el umbral para presentar síntomas es muy variable entre las personas afectadas. Otros factores a tener en cuenta, son las enfermedades asociadas y el grado de de intolerancia que se padezca.

La aparición de la sintomatología puede variar entre los 30 minutos y las 3-4 horas tras la ingesta de alimentos con fructosa.

Los síntomas son muy molestos, pero no tan graves como en la IHF. Entre ellos podemos destacar: distensión y dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, ruidos intestinales, hinchazón, gases, vómitos y dolor de cabeza.

Diagnóstico

Existen varias pruebas para diagnosticar la malabsorcion a la fructosa:malabsorcion a la fructosa

  • Test de hidrógeno espirado. Cuando las bacterias del intestino descomponen los azúcares, liberan hidrógeno. Por lo tanto, si tras la ingesta de fructosa, se produce una elevación de hidrógeno, nos indica que este azúcar no ha sido absorbido.
  • Prueba de curva de glucemia. Esta prueba mide la glucemia en sangre tras la ingesta de fructosa. Es una prueba incómoda pues requiere extracciones de sangre cada 30 minutos, durante 2-3 horas.

Tratamiento

Supone una dieta restringida en fructosa (a veces también en sorbitol). La restricción estará determinada por el grado de intolerancia (parcial o total), siendo más restrictiva a medida que el grado es más severo.

  • Aconsejable contactar con un dietista.
  • Restringir los productos:
    • con más cantidad de fructosa que glucosa
    • con exceso de fructosa y sorbitol
  • Productos con igual cantidad de fructosa y glucosa (sacarosa), pueden ser tolerados.
  • Reducir alimentos con carbohidratos no digeribles: polioles (sorbitol, xilitol…), rafinosa (habas) e inulina (polifructosa).
  • Esta dieta puede ocasionar carencias nutricionales. Es aconsejable tomar suplementos de vitamina C o ácido fólico.
  • El daño de las vellosidades intestinales afecta a la salud de nuestro intestino (importante consumir probióticos). También afecta a la absorción de otros nutrientes que pueden ocasionar malnutrición.

 

 

 

 

 

 

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Vivir sin lactosa. Cómo afecta en el día a día de la persona

Para que la intolerancia a la lactosa nos permita vivir sin “molestias“, es preciso seguir una dieta sin lactosa. Desde hace unos años, también existen los suplementos de lactasa en pastillas que nos pueden “sacar de algún compromiso“.

Sin embargo, no hay que adoptar esta dieta sin que exista un diagnóstico certero. Si se tiene sospechas, podemos confirmar la intolerancia mediante pruebas diagnosticas tales como: test de hidrógeno expirado, test sanguíneo de tolerancia a la lactosa, biopsia de intestino delgado y test genético.

Tras el diagnóstico, el único tratamiento es seguir una dieta exenta de lactosa. La mayoría de las personas no necesitarán excluir totalmente la leche y productos lácteos de la dieta. Pero sí será necesario consumir productos “sin lactosa“.

Dieta sin lactosasin lactosa

La lactosa no sólo está en la leche y productos lácteos. Existen muchos alimentos procesados a los cuales se les ha añadido lactosa para mejorar sus características. De ahí la importancia de leer con atención las etiquetas de los productos. Actualmente, gracias a la nueva normativa, es de obligada declaración.

ADILAC ofrece un “semáforo” de alimentos que permite controlar mejor qué productos son los más o menos apropiados y cómo podemos detectar la presencia de lactosa en las etiquetas. Puedes consultarlo aquí.

Entre los productos más fáciles de digerir (en función del grado de tolerancia), podemos citar:

  • Mantequilla de leche
  • Quesos curados/semicurados
  • Productos lácteos fermentados como el yogur, leches fermentadas, cuajadas…
  • Productos lácteos deslactosados
  • Bebidas vegetales (como sustitutos de la leche)

Si la intolerancia es tan severa que optamos por prescindir de lácteos, podemos encontrarnos con déficits de determinados nutrientes: deficiencias de proteínas, vitaminas (vitaminaD) y minerales (como el calcio). Estos déficits pueden dar lugar a pérdidas de peso y malnutrición. Para evitar esa situación, hay alternativas que podemos incluir en nuestra dieta: pescado, marisco, col, espinacas, frutos secos…

La intolerancia a la lactosa en el día a día

sin lactosaEsta intolerancia puede afectar en distintos niveles:

  • Emocional. El estar pendiente de qué producto es o no es apto, genera estados de ansiedad.
  • Social. La vida social, muy vinculada con “el carácter social de la comida“, se ve afectada. Además, aún se necesita una mayor sensibilidad en el plano hostelero para allanar el camino.
  • Nutricional. Es importante contar con la figura de dietista-nutricionista para que la dieta no provoque deficiencias nutricionales.
  • Sanitario. A pesar de que no es una intolerancia desconocida hoy día, es preciso que se incluya en los protocolos de diagnóstico.
  • Consumo. El incremento del precio de los productos “sin lactosa” y su inclusión en productos insospechados, son aspectos que tampoco facilitan el día a día.

 

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¿Enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten o alergia al trigo?

Los problemas con el gluten nos crean algunas dudas con respecto a algunas patologías. ¿Qué me pasa? ¿Padezco enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten o alergia al trigo? Conoce las diferencias.

Enfermedad celiaca (EC)

La enfermedad celiaca es una “enfermedad sistémica autoinmune crónica provocada por el gluten y prolaminas relacionadas, en individuos susceptibles

enferemdad celiaca o sensibilidad al gluten o alergia al trigoSu predisposición es genética. De ahí que la tasa de padecerla entre familiares sea más alta.

El gluten causa daño en las vellosidades intestinales del intestino delgado. Este daño provoca una mala absorción de nutrientes que da lugar a síntomas diversos no sólo en el sistema digestivo, si no en otros sistemas del organismo.

Entre estos síntomas: diarrea, estreñimiento, calambres, dolor de huesos o articulaciones, anemia, retraso en el crecimiento, migrañas, infertilidad… Una de las manifestaciones cutáneas más específica es la dermatitis herpertiforme (erupción en la piel).

Para su diagnóstico son necesarios análisis sanguíneos, seguidos por una biopsia del intestino delgado.

Actualmente, el único tratamiento en mantener una dieta libre de gluten de por vida.

Sensibilidad al gluten no celiaca (SGNC)

En ciertas personas se dan reacciones adversas ante la ingesta de gluten. Sin embargo, las pruebas descartan que sean celiacas.

Las reacciones pueden comenzar hasta 48 horas después de la ingestión de gluten y pueden durar mucho tiempo.

Esta alteración no está bien definida. Es una reacción que no involucra al sistema inmune, ni tampoco es una reacción autoinmune como la EC. Tampoco existen pruebas para identificarla.

Según algunos estudios, se estima que puede afectar entre un 2% y 6% de la población.enfermeda celiaca o sensibilidad al gluten o alergia al trigo

Sus síntomas son muy similares a los de la EC: calambres, diarrea, estreñimiento, migrañas, fatiga, dolor de huesos y articulaciones… A menudo, predominan los síntomas no grastrointestinales. No existe ninguna indicación de que cause el mismo tipo de daño al intestino como la EC.

No existen pruebas específicas para su diagnóstico. Por tanto, su diagnóstico se hace excluyendo otras posibles causas de los síntomas (como descartando Ec o alergia al trigo). Tras descartar otras enfermedades, se establece una dieta exenta de gluten. Si se produce mejoría, se diagnostica SGNC.

El tratamiento, al igual que en la EC, es una dieta exenta de gluten. Sin embargo, algunos pacientes pueden tolerar una dieta baja en gluten.

Alergia al trigo

En este caso estamos frente a una reacción que involucra al sistema inmune (mediada por IgE). La reacción se produce ante cualquiera de las proteínas existentes en el trigo.

enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten o alergia al trigoEsta reacción es inmediata. Puede incluir una gran variedad de síntomas, desde leves a muy graves: comezón, urticaria, nausea, dolor abdominal, hinchazón de labios y lengua, problemas para respirar o anafilaxia (este último con gran riesgo para la persona).

Su diagnóstico, como en cualquier otra alergia, se lleva a cabo mediante pruebas de RAST o de punción en la piel en el servicio de alergología.

El tratamiento es la eliminación de la dieta de todas las formas de trigo. Se podría incluir en la dieta gluten, siempre y cuando éste no proceda del trigo.

Como en muchas alergias, los niños pueden superarlas durante la infancia. Sin embargo, si aparece en edad adulta suele ser permanente.

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La fructosa. Diferentes patologías relacionadas con la fructosa

Esta intolerancia es poco conocida y muy extendida. Son varios los tipos que existen, pero todos tienen en común “no tolerar bien la fructosa”

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un monosacárido o azúcar simple que no se descompone en otros compuestos simples. Para que nuestro organismo pueda utilizarla, es preciso que sea absorbida por las células intestinales y que sea metabolizada en el hígado donde se acumula en forma de glucógeno.

¿Dónde podemos encontrarla?

  • De forma natural en frutas y verdurasfructosa
  • Como componente de la sacarosa (disacárido formado por glucosa y fructosa)
  • Otra fuente de fructosa es el sorbitol que, al ser metabolizado, puede generarla

Las frutas que tienen mayor cantidad son: manzana, ciruela, pera, pasas, uvas, albaricoque seco, cerezas, higos secos… Un factor a tener en cuenta es el grado de maduración: “mientras más madura sea la fruta, más cantidad contiene”

En cuanto a las verduras, hay que tener cuidado con: cebolla, tomate, coles, apio, calabaza, puerro… Las que mejor se digieren: acelgas, espinacas, alcachofas o champiñones.

Patologías asociadas a la fructosa

Si este azúcar nos sienta mal, decimos que somos intolerantes. Pero la realidad es que debemos diferenciar entre diferentes patologías.

  • Malabsorción a la fructosa. Es bastante común. Consiste en un problema para “absorber la fructosa”. La absorción se realiza en el intestino delgado por medio de un “transportador específico”. Si este “transporte” no funciona correctamente, este azúcar no es absorbido y sigue su camino al intestino grueso. Aquí es fermentada por las bacterias intestinales, dando lugar a los síntomas.
    • Intolerancia primaria (malabsorción). Puede deberse a causas genéticas. Existe una disminución de la enzima transportadora a lo largo de la vida.
    • Intolerancia secundaria (malabsorción). Esta puede aparecer a cualquier edad y sin previo aviso. Suele deberse a la existencia de otras enfermedades intestinales (gastroenteritis, enfermedad celiaca, enfermedad inflamatoria intestinal…). Estas otras enfermedades dañan la mucosa intestinal pudiendo afectar a la capacidade de absorción. En este caso y, si el daño no es irreparable, puede ser transitoria.
  • Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) o fructosemia. Es una enfermedad rara debida a un error genético (autosómico recesivo). En este caso el problema no es la absorción, si no la metabolización. Hay un déficit de la enzima necesaria para descomponer las fructosa (aldolasa B). La no metabolización hace que se acumulen “sustancias tóxicas” para el organismo. Si no se corrige, puede dar lugar a ictericia y enfermedad renal y hepática grave.
  • Fructosuria benigna o esencial. Es una enfermedad muy rara, asintomática y no produce daños renales o hepáticos. Se debe a un déficit hepático de fructoquinasa (enzima que ayuda en la metabolización de la fructosa)

fructosaEs importante diferenciar las distintas patologías ya que influye para definir la restricción en la dieta y los azúcares tolerados. Tampoco las consecuencias son las mismas: los pacientes con IHF pueden tener consecuencias muy graves con la ingesta prolongada de fructosa.

 

 

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Tipos de intolerancia a la lactosa. Causas de deficiencia de lactasa

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir el azúcar de la leche o lactosa.

La causa de esta incapacidad la encontramos en una deficiencia de la enzima lactasa.

Tipos de intolerancia a la lactosa – Tipos de deficiencia de lactasa

Existen varias causas que provocan la deficiencia de lactasa. En base a ello, podemos hablar de diferentes tipos de intolerancia a la lactosa:

Hipolactasa adquirida o deficiencia primaria de lactosa.

Tiene una base genética, es progresiva y no es recuperable.

Hablamos de más del 70% de la población con esta deficiencia. Supone una pérdida progresiva de la producción de lactasa que va haciendo que, gradualmente, no se tolere la ingesta de lactosa.tipos de intolerancia a la lactosa

A nivel sintomático, supone un aumento de síntomas ante la ingesta de leche y lácteos a medida que va pasando el tiempo.

Esta es la causa más frecuente en adultos de intolerancia a la lactosa. En este caso la enzima no se recupera y el tratamiento es la eliminación de productos lácteos de la dieta (o la elección de productos sin lactosa).

Hipolactasia o deficiencia secundaria de lactasa.

Su causa no es genética, es temporal y puede ser recuperable.

La pérdida en la capacidad de producir lactasa puede ser secundaria a otra enfermedad o alteración (sobre todo a nivel intestinal). Este aspecto hace que, una vez se recupere la mucosa intestinal, la intolerancia a la lactosa desaparezca.

Son muchas las causas que pueden estar provocándola. Por citar algunas: enfermedad celiaca, enfermedad de Crohn, síndrome de intestino irritable, gastroenterocolitis, sobrecrecimiento bacteriano (SIBO)…

tipos de intolerancia a la lactosaAlactasia o deficiencia congénita de lactasa.

Tiene una base genética, congénita (de nacimiento) y no es recuperable.

Esta manifestación es muy rara. Se debe a un defecto congénito causado por una mutación autosómica recesiva. Da lugar a que la enzima lactasa tenga nula actividad o actividad mínima. Se presenta desde el nacimiento y no es recuperable.

Es imprescindible seguir una dieta sin lactosa desde el nacimiento para evitar complicaciones en el desarrollo del niño.

 

 

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“No me sienta bien la leche”, ¿tengo intolerancia a la lactosa?

Seguro que hemos oído muchas veces: “La leche me sienta mal“. Hay un gran número de personas que tienen problemas a la hora de digerir la leche, pero NO son alérgicas a la leche. En estos casos nos estamos refiriendo a una intolerancia a la lactosa, lo cual es debido a un déficit de lactasa.

¿Qué es la lactosa?intolerancia a la lactosa

La lactosa es el azúcar de la leche (vaca, cabra, oveja, humana). Es un disacárido, es decir, está compuesta por glucosa y galactosa (dos azúcares simples).

¿Qué es la lactasa?

La lactasa es la enzima que permite desdoblar la lactosa en sus dos azúcares simples. Esto es necesario para la asimilación de este nutriente por el organismo (nuestro organismo no es capaz de asimilar un disacárido).

Se encuentra en el intestino delgado. Su máxima actividad se da en el momento del nacimiento y lactancia, para ir decreciendo tras esa etapa.intolerancia a la lactosa

¿Cómo podemos describir la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa supone una incapacidad para digerir el azúcar de la leche (lactosa). La ingesta de la misma produce, por tanto, una serie de molestias. Esta incapacidad radica en el déficit de lactasa (enzima encargada de descomponer la lactosa).

Los síntomas aparecen cuando la lactosa no se descompone en el intestino delgado y llega al colon donde fermenta por la acción de las bacterias intestinales.

Síntomas que nos hacen sospechar de una intolerancia a la lactosa

La sintomatología pueden variar según el individuo y en su intensidad. Entre ellos podemos citar:

  • Dolor y distensión abdominal
  • Flatulencias
  • Náuseas. Vómitos
  • Diarrea o estreñimiento
  • Otros síntomas sistémicos: cefaleas, dolores musculares o articulares, fatiga, problemas cutáneos, úlceras bucales, abatimiento o depresión, nerviosismo…

¿Intolerancia a la lactosa o alergia a la leche?

intolerancia a la lactosa

Diferencias entre intolerancia a la lactosa y alergia a la leche. Fuente: ADILAC

Aunque en ambos casos el origen está en la leche y lácteos, no son la misma cosa. Un intolerante a la lactosa puede ingerir leche y lácteos previamente deslactosados; un alérgico a la leche NO puede ingerir ni leche ni lácteos.

 

 

 

 

 

 

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¿Alergia o Intolerancia alimenticia? Descubre cómo diferenciarlas

Alergia o intolerancia, términos que se usan como sinónimos. Si bien es cierto que ambos aluden a “reacciones adversas tras la ingesta de determinados alimentos”, no son exactamente la misma cosa.

Alergia o intolerancia. Diferenciasalergia o intolerancia

· Cómo reacciona el organismo. En la alergia el sistema inmune está involucrado, cosa que no sucede en la intolerancia. El sistema inmune es el responsable de proteger nuestro organismo ante “cuerpos extraños“. En la alergia es el sistema inmune quien reacciona (defensa), en la intolerancia la reacción es metabólica (asimilación).

· Qué provoca la reacción. Las alergias son provocadas por las proteínas de los alimentos; las intolerancias por los azúcares o grasas.

· Tiempo de reacción. En una alergia la respuesta es prácticamente inmediata; en la intolerancia la respuesta es más tardía (el tiempo que necesita el alimento para ser asimilado).

· Cantidad de alimento capaz de desencadenar una reacción. Una reacción alérgica se puede desencadenar ante mínimas cantidades del alérgeno en cuestión (incluso trazas). En una intolerancia la reacción dependerá de la cantidad ingerida (a cantidades mayores, mayor reacción). Este aspecto hace que, en una intolerancia, pequeñas cantidades no provoquen reacción alguna.

· Cómo evitarlas. Por lo dicho en el punto anterior, el tratamiento de una alergia supone la eliminación total del alérgeno causante de la misma. En el caso de una intolerancia dependerá del grado de tolerancia, pudiendo ingerir pequeñas cantidades sin tener síntomas.

· Causas. En una alergia hay una “lectura” incorrecta por el sistema inmune de un elemento (lo ve como una amenaza) y lo ataca generando anticuerpos (liberación de químicos). Las causas de las intolerancias pueden ser diversas (deficiencias enzimáticas, sensibilidad a aditivos…) y los síntomas se producen por la mala absorción del elemento que la provoca.

· Sintomatología. Este aspecto tal vez sea el que más contribuye a confundir alergia o intolerancia. Mientras que los síntomas de una intolerancia son sobre todo gastrointestinales; en una alergia los síntomas incluyen éstos y se amplían a otros sistemas u órganos (síntomas cutáneos, respiratorios…).alergia o intolerancia

· Gravedad. Las alergias pueden llegar a causar reacciones muy graves (anafilaxia). Las reacciones de las intolerancias no son tan graves (hay que considerar que, si persisten en el tiempo, pueden dar lugar a otros problemas de salud más serios).

· Pronóstico. Este es otro aspecto que puede confundir. Hay muchas alergias que se superan (sobre todo alergias infantiles). Si aparecen en edad adulta o persisten desde la infancia, suelen durar para siempre. Lo mismo sucede con algunas intolerancias. Si son primarias, se mantendrán en el tiempo; si surgen como consecuencia de otras causas, pueden ser temporales y desaparecer al tratar la causa que las origina.