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Intolerancia al sorbitol ¿Qué sabemos sobre esta intolerancia?

Como cualquier otra intolerancia, la intolerancia al sorbitol supone una respuesta (no mediada por el sistema inmune) ante la ingesta de este componente.

Pero, ¿qué es el sorbitol?

Este componente es un polialcohol (azúcar alcohólico) utilizado como edulcorante y también como aditivo (E-420) en la industria alimenticia y farmacéutica. De forma natural puede hallarse en las algas rojas y en frutas (sobre todo de la familia rosaceae: pera, manzana, ciruela, melocotón y albaricoque). De forma industrial, puede obtenerse mediante la modificación química de la glucosa.intolerancia al sorbitol

Está muy relacionado con la intolerancia a la fructosa. Su ingestión conjunta dificulta la absorción de los azúcares. Además, la metabolización del sorbitol en el hígado, puede generar fructosa.

 

Tipos de intolerancia al sorbitol

  1. Intolerancia primaria. Genéticamente puede existir un déficit de la enzima GLUT5 (enzima transportadora del sorbitol). Se desarrollará a lo largo de la vida.
  2. Intolerancia secundaria. Puede derivarse por daño en la mucosa intestinal, ocasionada por otras enfermedades (celiaquia, Crohn…). Puede ser crónica o transitoria.

Cómo se diagnostica la intolerancia al sorbitol

Las pruebas para determinar esta intolerancia, son las mismas que las que se realizan en el caso de la intolerancia a la fructosa:

  • Test de hidrógeno expirado (medición de la cantidad de hidrógeno en aire expirado)
  • Curva glucémica (extracción de sangre tras la administración de distintas cantidades de sorbitol)

Sintomatología

Los síntomas pueden ocurrir, desde los 30 minutos hasta 3-4 horas, tras la ingesta de alimentos con sorbitol.

Son muy parecidos a los de la intolerancia a la fructosa: vómitos, gases, dolor y distensión intestinal y, sobre todo, diarrea.

No suele dar lugar a situaciones de desnutrición. Sin embargo, en casos de alto grado de intolerancia en niños, puede influir en su desarrollo y crecimiento.

Tratamiento y consejosintolerancia al sorbitol

Lo fundamental es seguir una dieta exenta de sorbitol o reducirlo al máximo posible. Para ello es imprescindible leer las etiquetas de los alimentos.

  • Limitar las frutas con mayor contenido en sorbitol
  • Cuidado con los productos “light” (suelen contener sorbitol)
  • No consumir productos que lleven el aditivo E-420
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en fructosa
  • Si la intolerancia es severa, cuidar también los productos cosméticos y medicamentos que lo puedan contener

 

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La fructosa. Diferentes patologías relacionadas con la fructosa

Esta intolerancia es poco conocida y muy extendida. Son varios los tipos que existen, pero todos tienen en común “no tolerar bien la fructosa”

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un monosacárido o azúcar simple que no se descompone en otros compuestos simples. Para que nuestro organismo pueda utilizarla, es preciso que sea absorbida por las células intestinales y que sea metabolizada en el hígado donde se acumula en forma de glucógeno.

¿Dónde podemos encontrarla?

  • De forma natural en frutas y verdurasfructosa
  • Como componente de la sacarosa (disacárido formado por glucosa y fructosa)
  • Otra fuente de fructosa es el sorbitol que, al ser metabolizado, puede generarla

Las frutas que tienen mayor cantidad son: manzana, ciruela, pera, pasas, uvas, albaricoque seco, cerezas, higos secos… Un factor a tener en cuenta es el grado de maduración: “mientras más madura sea la fruta, más cantidad contiene”

En cuanto a las verduras, hay que tener cuidado con: cebolla, tomate, coles, apio, calabaza, puerro… Las que mejor se digieren: acelgas, espinacas, alcachofas o champiñones.

Patologías asociadas a la fructosa

Si este azúcar nos sienta mal, decimos que somos intolerantes. Pero la realidad es que debemos diferenciar entre diferentes patologías.

  • Malabsorción a la fructosa. Es bastante común. Consiste en un problema para “absorber la fructosa”. La absorción se realiza en el intestino delgado por medio de un “transportador específico”. Si este “transporte” no funciona correctamente, este azúcar no es absorbido y sigue su camino al intestino grueso. Aquí es fermentada por las bacterias intestinales, dando lugar a los síntomas.
    • Intolerancia primaria (malabsorción). Puede deberse a causas genéticas. Existe una disminución de la enzima transportadora a lo largo de la vida.
    • Intolerancia secundaria (malabsorción). Esta puede aparecer a cualquier edad y sin previo aviso. Suele deberse a la existencia de otras enfermedades intestinales (gastroenteritis, enfermedad celiaca, enfermedad inflamatoria intestinal…). Estas otras enfermedades dañan la mucosa intestinal pudiendo afectar a la capacidade de absorción. En este caso y, si el daño no es irreparable, puede ser transitoria.
  • Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) o fructosemia. Es una enfermedad rara debida a un error genético (autosómico recesivo). En este caso el problema no es la absorción, si no la metabolización. Hay un déficit de la enzima necesaria para descomponer las fructosa (aldolasa B). La no metabolización hace que se acumulen “sustancias tóxicas” para el organismo. Si no se corrige, puede dar lugar a ictericia y enfermedad renal y hepática grave.
  • Fructosuria benigna o esencial. Es una enfermedad muy rara, asintomática y no produce daños renales o hepáticos. Se debe a un déficit hepático de fructoquinasa (enzima que ayuda en la metabolización de la fructosa)

fructosaEs importante diferenciar las distintas patologías ya que influye para definir la restricción en la dieta y los azúcares tolerados. Tampoco las consecuencias son las mismas: los pacientes con IHF pueden tener consecuencias muy graves con la ingesta prolongada de fructosa.